Eva tenía 4 años recién cumplidos cuando una serie de presuntas negligencias médicas nos la arrebataron. Decimos presuntas porque existe, pendiente de resolución judicial, una querella criminal por homicidio contra dos pediatras de La Coruña, que trabajan en el Hospital Modelo y tienen también sus propias consultas: el Dr. Julio González Yebra-Pimentel y la Dra. Mª del Carmen García Cabanas.

jueves, 11 de junio de 2015

Reclamación al Hospital Modelo - Parte II

Recientemente nos hemos enterado de que el Hospital Modelo ha cambiado de gerencia. Ahora todo el grupo hospitalario (el H. Modelo, el H. Belén y demás centros de especialidades) pertenece a HM Hospitales. Vienen de Madrid y han realizado una gran inversión en mejorar sus instalaciones y servicios, pero se "olvidaron" de una importante cuestión: tienen trabajando en sus instalaciones a dos pediatras imputados por homicidio de una niña de 4 años por presunta negligencia médica.
 
Con nuestro reciente Auto judicial en la mano, en el que su señoría acusa a Julio González Yebra-Pimentel, a María del Carmen García Cabanas y también al Hospital Modelo de homicidio por imprudencia, nos decidimos a comunicar a la nueva directiva el estado actual del proceso judicial y a reclamar un total de seis cuestiones que entendemos que el hospital debe mejorar, según nuestra propia experiencia tras el fallecimiento de nuestra hija en sus instalaciones.
 
Resumiendo todo mucho: nos recibieron en una reunión personal la actual gerente del H. Modelo, la Dra. Sonia Pedredo Castro, que apenas se pronunció, y el Director General del Grupo HM, Juan Abarca Cidón. Expusimos nuestro caso y pedimos encarecidamente que, de todo cuanto solicitábamos en nuestro escrito-reclamación, lo más importante para nosotros era que tomasen la inmediata decisión de expulsar del Hospital a los dos pediatras mencionados. Existe ya un Auto del Juez acusándolos, el H. Modelo es una empresa privada que debe adoptar, y PUEDE HACERLO, aquéllas decisiones que redunden en un mejor servicio y atención a sus pacientes. Si la intención de esta nueva gerencia es la de mejorar el servicio prestado hasta ahora por el Hospital, no deberían de tener inconveniente en prescindir de estos dos presuntos homicidas. Además, LA JUSTICIA NO SÓLO LA PUEDEN APLICAR LOS JUECES. Esa excusa de que es un magistrado el que debe decidir en este asunto, es una excusa barata y cobarde. Sobre su empresa, Sr. Abarca, decide usted.
 
Ya sabemos que no hay sentencia, ni la habrá en mucho tiempo. Hay que ser realistas, llevamos cinco años esperando por ella y cuando la tengamos se puede recurrir en diferentes instancias, lo que prolongará nuestra espera por una sentencia firme, tanto, que al menos Pimentel estará jubilado. Y mientras no llega esa sentencia, estos pediatras siguen ejerciendo su trabajo y viviendo como si nada hubiese pasado...  Cualquier empresa privada no te admitiría como trabajador en su plantilla si sabe que tienes un proceso penal pendiente. ¿Contratarías a una cajera si se ha presentado contra ella una denuncia por robo? ¿Una cuidadora de niños imputada por malos tratos infantiles? ¿Un pediatra acusado por homicidio por negligencia médica?. ¡Por supuesto que no!
 
También es cierto que hay casos de negligencias médicas que resultan dudosos, ambiguos, con muchos peros. No se pueden tomar decisiones a la ligera, es cierto. Por eso les pedimos que estudiaran el caso concreto de Evita. Hay tantos indicios claros y evidentes de que las cosas se hicieron mal, que un Director General y su Gerente (ambos médicos) pueden apreciar sin dudar la mala actuación de estos dos pediatras. Igual que lo ha hecho un juez al dictar Auto de apertura de Juicio Oral. ¡Qué estamos hablando de responsabilidad penal, no sólo de responsabilidad civil!. Muy pocos casos de negligencia médica se siguen por vía penal. ¿Por qué? Porque muy pocos presentan evidencias tan claras de culpabilidad como el de Eva.
 
Durante esa reunión se habló de todo esto y el argumento del Sr. Abarca fue, principalmente, que esperaría a la sentencia del juez, que la toma de esa decisión que nosotros le pedíamos le suponía un desembolso económico demasiado elevado. ¡Vaya! Pues fíjate tú, ahora resulta que es una cuestión económica. Si existe una sentencia no tiene que pagarles indemnización, claro, pero mientras no la haya ¿qué pasa? Evidentemente le da igual si estos tipos continúan metiendo la pata y si nuestra hija falleció por la negligencia de dos empleados de su hospital. Lo importante es el dinero que les tendría que pagar de indemnización. Eso es lo que le duele. Claro Eva no era su hija, no la conocía de nada. Pero es que incluso se permitió el lujo de aconsejarnos que "pasáramos página", que dejáramos a la justicia actuar y que siguiéramos viviendo. Pues claro que seguimos viviendo, intentando transmitir felicidad a nuestros otros dos hijos y a quienes nos rodean. Pero ¿pasar página? Sr. Abarca ¡¡qué me han matado a mi hija por ineptos y por actuar con absoluta negligencia!! ¿Cómo voy a olvidarme de todo hasta que la justicia dicte sentencia? Y hasta entonces ¿aquí no ha pasado nada? SE PUDO HABER EVITADO y esa carga la llevaremos siempre en nuestro corazón. Ni siquiera una sentencia nos quitará ese dolor. Pero por lo menos que la vida de estos dos pediatras no continúe sin consecuencias para ellos. Que llevan 5 años como si nada y ¡¡NO PUEDE SER!!
 
Estamos hartos de esperar, de que quien puede hacer algo no lo haga. De encontrarnos gente como usted que pretende defender lo indefendible por corporativismos deleznables o por el vil dinero. Basta ya de que los errores sólo los paguen las víctimas.
 
También sabemos que cuando sucedieron los hechos ustedes no tenían nada que ver con el hospital que ahora dirigen. Pero eso no significa que puedan mirar hacia otro lado. Son responsables de albergar dos presuntos homicidas, de permitir que sigan trabajando en sus instalaciones a pesar de los duros y graves cargos de que son acusados e imputados. De hecho, les recuerdo que el Hospital Modelo también está acusado e imputado. El hecho de que exista un proceso judicial pendiente de resolverse, no les impide tomar sus propias decisiones. Los hechos son claros, sucedieron en el que ahora es su hospital y los presuntos responsables de la muerte de Eva los tienen trabajando todavía en su plantilla. De verdad ¿no piensan hacer nada al respecto?
 
Terminamos repitiendo lo que ya le comentamos en su momento al Sr. Abarca:
 
"Por un hijo se llega a hacer aquello que nunca imaginamos. Nuestros hijos son el mayor logro de nuestra vida, la razón de ser de nuestra existencia".
 
 

domingo, 21 de diciembre de 2014

Callando bocas

Tras más de cuatro años de larga instrucción, por fin hemos conseguido dar un paso más en este tortuoso y doloroso camino en búsqueda de justicia por la muerte de nuestra queridísima hija de 4 años, Eva.
 
Hace unos meses, cuando tan sólo faltaba la declaración de un testigo, nos informaron desde el juzgado del cambio de juez instructor en el caso de Eva. En ese momento pensamos que esto supondría un mayor retraso en la marcha del proceso, pero no fue así. La nueva magistrada nos prometió estudiar nuestro caso a fondo y emitir auto a la mayor brevedad posible para, así, cerrar la fase de instrucción de una vez por todas. Y así lo hizo, cumplió su palabra y consiguió darle la celeridad que el anterior juez instructor no logró. Así que, después de todo, el cambio de magistrado resultó ser beneficioso.
 
Pues bien, para que todos podáis entender un poco todo esto, de forma muy breve os contamos cómo es el desarrollo de un proceso penal: primero presentamos la querella criminal ante el juzgado de instrucción. Si el juez instructor aprecia posibles indicios delictivos, dará comienzo la fase de instrucción, esto es, se inicia una investigación en la que cada parte, querellantes y querellados, aportarán los medios de prueba que estimen oportunos para sus intereses; y el propio juez y el Fiscal, también podrán solicitar más pruebas, como informes técnicos, declaración de testigos, escritos, documentos, grabaciones de imagen o de voz, etcétera.
 
Cuando el juez instructor considere que ya tiene datos suficientes para emitir una valoración de toda la investigación realizada, dictará un Auto del cual se pueden derivar dos acontecimientos: que se archive el procedimiento por falta de pruebas que evidencien la comisión del delito; o bien decidir la apertura de juicio oral porque confirma la existencia de indicios delictivos. En este último caso, toda la investigación realizada por el juez instructor se traslada al Juzgado de lo Penal que corresponda según reparto, y entonces se celebrará juicio y se dictará la correspondiente sentencia por parte del juez de lo penal.
 
Nosotros, por fin, ya tenemos AUTO DE APERTURA DE JUICIO ORAL contra el Dr. Julio González Yebra-Pimentel y contra la Dra. Mª del Carmen García Cabanas.
 
Nos ha parecido un auto breve (sólo tiene tres folios) pero muy bien redactado, por su claridad y contundencia. Su señoría ha captado perfectamente todo, obviando lo no interesante del asunto, y prestando especial atención a los informes médicos aportados por todas las partes.
 
Nuestra hija Eva, como ya sabéis algunos, fue operada en el Hospital Modelo de La Coruña para extirparle amígdalas y vegetaciones el 28 de Abril de 2.010. A pesar de que la operación en sí fue realizada con éxito, al cabo de unas horas se complicó su estado de salud como consecuencia de una bajada de sodio brutal, conocida esta severa dolencia como hiponatremia. La dirección del Modelo decidió avisar al pediatra Pimentel esa noche, y al día siguiente se encargó la Dra. Cabanas de seguir tratando a Eva. Tal y como dice el auto "el tratamiento prescrito por los facultativos JULIO GONZÁLEZ YEBRA-PIMENTEL y MARÍA DEL CARMEN GARCÍA CABANAS que estuvieron a cargo de la menor fue escaso en cantidades y de muy lenta administración, hubiera sido preciso un seguimiento estricto para evaluar la corrección de dicho parámetro analítico y al persistir la sintomotalogía clínica (de lo que se dio cuenta a las cinco de la madrugada) realizar una reevaluación médica de la niña, incluyendo pruebas analíticas". Dice además que "en todo caso debieron realizarse controles clínicos y de laboratorio repetidos para evitar lo que finalmente sucedió". Fijaros en la expresión PARA EVITAR LO QUE FINALMENTE SUCEDIÓ... Duele...y mucho. Termina la magistrada diciendo que "cuando se pautó el tratamiento correcto ya era tarde".
 
Pues ahora, como dice el título de esta entrada, a callar bocas, esas que tan avispadas como crueles han intentado defender a los presuntos culpables de la muerte de Eva con argumentos tan faltos de verdad como llenos de hipocresía. Ahora ya no es sólo su familia la que cree que Eva falleció por la negligencia de Pimentel y Cabanas, ahora también hay un juez que así lo considera. Esperaremos al juicio y a la sentencia para que se confirme su culpabilidad y esperamos que entonces los presuntos homicidas den la cara y terminen en la cárcel e inhabilitados por mucho tiempo.
 
Gracias por habernos leído, por seguir ofreciéndonos vuestro apoyo y vuestros ánimos. Gracias en nombre de Eva y toda su familia y amigos. Todavía queda camino por delante y nos hacéis mucha falta.

martes, 30 de abril de 2013

Incompetencia y soberbia - Capítulo II

Cuando le diagnosticaron a Eva, hace hoy 3 años, muerte cerebral, pensamos que no había sido capaz de reaccionar como se esperaba al tratamiento que le dieron en el Hospital Modelo de La Coruña por parte de los pediatras Pimentel y García Cabanas.

Pero cuando pedimos su historia clínica, consultamos por internet y confirmamos con especialistas la actuación de estos dos médicos, nos quedamos sorprendidos y destrozados al comprobar que nuestra pequeña Eva no tenía que haberse ido, se podía haber evitado el fatal desenlace. Y eso es terriblemente duro y cruel.

Por este motivo nos decidimos a presentar una querella criminal por presunto homicidio contra Julio González Yebra-Pimentel y Carmen García Cabanas. Y precisamente por la claridad con la que hemos visto la negligencia con la que han actuado ambos, la actitud tan cobarde que han tenido en el Juzgado negándose a contestar a nuestras preguntas, precisamente por eso damos sus nombres completos. Sus pacientes o potenciales pacientes deben conocer el caso de Eva y luego que cada uno decida lo que quiere hacer, pero la gente debe saber lo que hay. A mi me gustaría haberlo sabido hace tres años...

Cualquiera puede teclear en internet "hiponatremia severa" y leer que ésta debe ser tratada en las primeras horas (2-4 h.) y con un control exhaustivo para asegurar la eficacia del tratamiento pautado: TAC craneal, análisis seriados de sangre, de orina,... Bien, pues el doctor Pimentel la dejó ingresada en una UCI sin médico presente y sin ningún tipo de control. Pero es que aún encima, cuando la niña empeora con una nueva convulsión a las 5 de la mañana, la enfermera llama a Pimentel y éste decide seguir con el mismo tratamiento (cuando era obvio que no estaba consiguiendo el efecto esperado), no ordena ninguna analítica, ni nada similar, y NO ACUDE al hospital a ver a nuestra hija, su paciente. Además de que el tratamiento que le mandó administrar a la niña fue escaso en cantidad y en tiempo de administración. Vamos, que no dio ni una. Para los más curiosos, os dejo este enlace tan representativo de un caso muy similar pero con final feliz:

Esto sucedió durante la madrugada del 29 al 30 de abril, por la mañana del día 30 entra la doctora Carmen García Cabanas. Esta señora siguió la estela dejada por Pimentel, continuó administrando un tratamiento escaso y por tanto inútil para revertir la hiponatremia. Pero es que además se dedicó a mentir una y otra vez, impidiéndonos ser conscientes de la real gravedad del estado de Eva: nos ocultó la parada cardiorespiratoria que sufrió a media mañana; nos dijo que estaba recuperando los niveles de sodio, cuando incluso llegaron a bajar más que nunca; nos dijo que la niña estaba inconsciente porque estaba sedada por la medicación, cuando en realidad estaba en coma; nos justificó el traslado al Hospital Materno porque dijo que había indicios de edema cerebral, cuando en realidad el edema era de tal entidad que en el Materno nos informaron de la muerte cerebral de Eva... Toda una mentirosa sin escrúpulos y otra incompetente cobarde como Pimentel.

Con lo fácil que habría sido ordenar el traslado de Eva al Hospital Materno, donde cuentan con una UCI adaptada para niños y con médicos presenciales, que sin duda habrían sabido administrar el tratamiento adecuado y hacerle el seguimiento preciso para garantizar la recuperación de Eva... Mira que les pedimos veces que la mandaran allí. Pero no, primero se negó Pimentel y luego Cabanas. Decían que estaba controlada, que el tratamiento era sencillo y que no convenía trasladarla para evitarle un trastorno innecesario. ¿Por qué actuaron con tanta tranquilidad y con tanta desidida y mentira? El título de esta entrada creo que puede servir de respuesta.

Como sé que nos leen... Doctor Pimentel, Doctora Cabanas y Doctor Rodríguez Núñez (anestesista), den la cara, digan la verdad y que la justicia decida si son o no culpables. Nos lo deben a la familia, pero sobre todo a Eva. Si tienen conciencia y algo de humanidad deberían cambiar su actitud en el juzgado. Nosotros no podemos cambiar la nuestra, estamos tremendamente dolidos y cabreados por su falta de profesionalidad, pero, sobre todo, por su falta de honestidad. Y al Hospital Modelo (también el Hospital Belén, que de hecho es donde estos individuos siguen ejerciendo), una vez más, pedimos que se posicione junto al paciente, ya que dicen es a quien se deben, y no permitan que estos tres médicos continúen trabajando en sus instalaciones.

Gracias a todos los que nos habéis leído hasta aquí.

lunes, 29 de abril de 2013

Hace 3 años - Capítulo I

Hoy hace 3 años que nuestra Evita acudía al Hospital Modelo de La Coruña para ser operada de amígdalas y vegetaciones. No estaba nerviosa, no tenía miedo; al contrario, estaba feliz porque al fin le iban “a quitar las bolillas” que tanta lata le deban. Esperamos en la sala de espera para que nos dieran habitación; y allí, como siempre, hizo “amigos” hablando y hablando, su gran especialidad.
Unos días antes hicimos las típicas pruebas del preoperatorio. Casi iba yo más nerviosa que ella...
  • Eva, ahora te van a poner unas pegatinas por el pecho con unos cables, es para saber qué tal late tu corazón, pero no te preocupes que no hace daño, eso sí, tienes que estar muuuuy quieta y calladita ¿podrás?.
  • ¿Mucho tiempo?
  • No, un ratito.
Lo hizo fenomenal.
  • Ahora te van a poner una especie de pulsera grande en el brazo que se va a hinchar como un globo y te va a apretar mucho el brazo, pero tú tranquila que enseguida deja de apretar.
  • ¿Y si explota?.
  • Nooooo, no te preocupes.
Ni se inmutó.
  • Ahora toca hacerle una foto al cuerpo por dentro. Sólo tienes que estar muy quieta otra vez ¿vale?.
  • ¿Sonrío?.
  • No hace falta, pero si quieres...
Muy bien, prueba también superada. Ahora viene la peor parte -pensé- el análisis de sangre...
  • Bueno, ahora toca un pinchacito en el brazo, Eva. Te ponen una goma un poco apretada en el bracito y te pican; duele un poquitito, como un pellizco, pero si estás quietita y te portas bien, pasará pronto y luego de premio nos vamos a desayunar algo muy rico. Tienes que ir tú sola con una enfermera, yo te espero aquí, pero como eres muy valiente, seguro que lo vas a hacer requetebien.
Yo la escuchaba hablar con las enfermeras, como una cotorrilla:
  • ¿Cómo te llamas? -oigo que le preguntan.
  • Me llamo Eva, tengo 4 años y me van a sacar las bolillas.
Cuando la vi salir corriendo, con una sonrisa de oreja a oreja... ¡¡aluciné!!.
  • ¡¡¡Mira, mami, me han puesto una tirita y no me ha dolido nada de nada!!!
  • ¡¡¡Ay, mi niña, pero qué valiente has sido!!!
Hasta salió la enfermera a darme la enhorabuena por lo bien que se había portado y a decirme que era muy simpática. Pues claro, una vez más, “haciendo amigos”.
Por fin nos dieron la habitación. Cuando la vinieron a buscar para bajar al quirófano, sin saberlo, me estaba despidiendo de su sonrisa. Fue la última vez que la vi sonreir. Iba subida en la cama, con su inseparable peluche de Mickey Mouse al lado y con el mando para accionar la cama en la mano, a modo de volante. Quien vino a recogerla le dijo que tenía que conducir ella dándole a los botones para girar a un lado o al otro. Se fue feliz. Con su sonrisa...
Cuando nos llamaron a la habitación para decirnos que todo había salido bien, no sabíamos que el anestesista, José Luis Rodríguez Núñez (que continúa trabajando en el Modelo), le administró un suero durante la intervención que está proscrito por la inmensa mayoría de la doctrina científica en operaciones a niños, por las frecuentes complicaciones que ocasiona. En el caso de Eva un SIADH, que devino en una bajada de sodio en sangre muy grave (hiponatremia severa).
Llegó a la habitación dolorida y adormilada, pero bien. Vimos “Bucea Olly”, “Bob Esponja” y algún dibujito más en la tele. Pero al cabo de unas horas, en lugar de ir a mejor, cada vez estaba más ausente, más arreactiva, como ida. Ese día a las 21:30 h. empezó nuestra terrible pesadilla.
De ese 29 de abril me quedo con su valentía, una lección para todos los miedicas que tenemos que ir al médico o a hacernos pruebas; me quedo con el recuerdo de su inocencia, su sempiterna alegría y, cómo no, de su última maravillosa sonrisa.
Pase el tiempo que pase, el recuerdo de nuestra Evita estará vivo y muy presente en nuestra mente y en nuestro corazón SIEMPRE... ¡¡SIEM-PRE!!.

viernes, 20 de julio de 2012

[Prensa] El juez imputa a un anestesista por la muerte de una niña tras una operación



La investigación judicial en torno a la muerte de la niña Eva Varela Puig, que falleció en el hospital Modelo en abril de 2010 cuando tenía cuatro años, tras ser sometida a una operación para la extracción de las amígdalas y vegetaciones, ha costado la imputación a otro de los sanitarios que la atendieron. Se trata, según informan los padres de la pequeña –que ejercen la acusación particular–, del anestesista José Luis Rodríguez Núñez que participó en la intervención quirúrgica, y que al igual que dos pediatras está siendo investigado por un delito de homicidio por imprudencia grave.
La niña murió un día después de ser sometida a una operación que debía ser rutinaria. La familia denuncia que durante el posoperatorio, se cometieron una serie de negligencias que derivaron en una importante bajada de sodio en la menor que desembocaron en un edema cerebral irreversible.
Ahora, la familia vincula esa bajada de sodio con el tipo de suero que le fue administrado a la paciente por el médico anestesista José Luis Rodríguez Núñez. “El suero glucosalino suministrado a la menor –señalan– hace ya tiempo que no solo no se aplica en operaciones a pacientes pediátricos, sino que además está proscrito explícitamente por los peligros que se pueden derivar, como así sucedió en el caso de Eva”.
nuevos protocolos
En un comunicado, Raúl Varela y Paula Puig, padres de la niña, aseguran que el Modelo ha dejado de utilizar el suero que fue empleado en la operación de Eva. “Lo cual confirma la inadecuada utilización que se estaba haciendo del mismo”, sostienen. No obstante, consideran esta una buena noticia, porque supone un paso más para que casos como el de su hija no se repitan: “Esa es la finalidad de nuestra denuncia púiblica de los hechos, que la gente pueda recibir la información que a nosotros nos faltó un día y que cambien los protocolos del hospital para evitar negligencias”.
Los padres presentaron hace más de un año una querella contra dos de los pediatras que atendieron a la niña. La causa está todavía en fase de instrucción, pendiente de que el juez dicte la procedencia o no de abrir juicio oral a los facultativos.

[Radio] "Mi hija falleció por varias negligencias médicas evidentes"





Eva Varela Puig falleció en 2010 en el Hospital Modelo de A Coruña, donde había ingresado para ser sometida a una operación aparentemente sencilla para extraerle las amígdalas y las vegetaciones. Sin embargo, algo salió mal. Su padre y abogado del caso, Raúl Varela, señalaba en Radio Obradoiro que el fatal desenlace se debió "a una serie de negligencias médicas evidentes". Tras lo ocurrido, la familia presentó una querella por homicidio contra los pediatras Julio González Yebra-Pimentel y María del Carmen García Cabanas. Fue al leer la historia clínica de Eva cuando los padres descubrieron que se habían hecho mal las cosas, ya que desde el centro no les dieron ninguna explicación.

La intervención se desarrolló con normalidad, si bien los valores de sodio de la pequeña bajaron considerablemente y acabó sufriendo Hiponatremia. Los dos pediatras que la atendieron "actuaron de forma incorrecta". Raúl Varela explicaba que el doctor Julio González Yebra-Pimentel, para trata de corregir el problema, "le dio a la niña una medicación escasa en la cantidad y en el tiempo". El estado de la pequeña empeoró y tuvo que ser trasladada por la noche a la UCI, "donde sorprendentemente no había ningún médico. Estuvo toda la noche sin ningún tipo de control y sin que se le hiceran las analíticas necesarias" para comprobar su evolución. Fue entonces cuando Eva empezó a convulsionar. El médico responsable "se encontraba en casa, no acudió al hospital y pidió por teléfono que se le mantuviera el tratamiento pautado".
A la mañana siguiente se hizo cargo del caso la doctora María del Carmen García Cabanas, "que en nuestra opinión también actuó de forma negligente porque no supo ver la gravedad de la situación ni pautar de forma correcta el tratamiento". La consecuencia fue el fallecimiento de la pequeña. Por si todo esto fuera poco, Raúl Varela añadía que la Hiponatremia le sobrevino a la niña porque "el suero utilizado está prohibido, y de hecho, a día de hoy nos consta que el Modelo no volvió a emplearlo desde el fatal desenlace". Este fue el motivo que llevó al juez a imputar también al anestesista José Luis Rodríguez Núñez.


El objetivo de los padres de Eva es que se depuren responsabilidades y que no vuelva a ocurrir algo así. Con este objetivo, y a raíz de la muerte de la pequeña, pusieron en marcha la campaña "Pediatría Responsable", con la que llevan recogidas miles de firmas. Con respecto al proceso por el fallecimiento de Eva, "está concluyendo la fase de instrucción. El juez está estudiando las pruebas aportadas por las partes, y esperamos que en breve decida si entiende que hay indicios de criminalidad y abra juicio oral, o entiende que no es así y archive el caso".